domingo, 4 de mayo de 2014

Deconstrucción del género

Una cosa tan sencilla e inocente, como jugar a las barbies, puede tener significados tan profundos. Que nadie se asuste ni se preocupe ni conjeture: jugar a las barbies no me hizo lesbiana; tampoco me hizo deseosa de reproducir modelos de “belleza”. Belleza plástica. Pero a mis 5 años me deconstruyeron el género y el cuerpo, los usos del cuerpo. Y agradezco. Era yo una nena de preescolar cuando mi hermana, de unos 8 años, decidió compartirme algo que recién había aprendido: la reproducción humana. Ahora me pregunto cómo es que ella sabía de eso a esa edad, porque no creo que se lo hayan enseñado en la primaria ni que se lo haya explicado mi madre. Nos sentamos en la alfombra de la sala, creo, y me dijo que me explicaría de dónde vienen los bebés. De manera didáctica (supongo que la vocación pedagógica le venía desde la infancia, ahora es maestra) decidió representar a las partes involucradas en esto de la reproducción humana con dos barbies, solo porque no había muñeco ken (hasta la aclaración me hizo: “esto se hace entre un hombre y una mujer, pero como no tenemos ken pues…”). Las barbies se amaron desnudas frente a mis ojos. Sin morbo ni distracción. Y yo estuve atenta. Entendí desde entonces, ahora lo pienso, sin moralina ni sanción social que del amor pueden construirse nuevas vidas, bebés por ejemplo. Entendí que es posible construir futuro cuando hay amor, así sea entre dos muñecas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya no escribes?

Esquina Tijuana dijo...

No he tenido tiempo... I miss me :(